jueves, 16 de julio de 2015

A cada uno lo suyo

 Marie sólo podía pensar en él, en cómo la miraba, en su cara, su cuerpo, su risa, su forma de ser, sólo en el. Nunca se imagino que el pudiera pensar en ella, sus insultos y su cara de asco al verla decían todo lo contrario; pero esto sólo sucedía delante de sus amigos y conocidos, las demás veces Nathan parecía devorarla con los ojos.
 Este comportamiento era tan desconcertante para Marie que hacía mantenerla todas las noches en vela, pensado en las posibilidades de ese comportamiento. Decidió elaborar una lista: Nathan quería volverla loca, pero ¿a caso no lo estaba el?; quizas fuera bipolar, pensaba Marie dado a sus cambios de humor tan drasticos; su opción más alocada en su pensamiento era que Nathan se sentía atraído por ella, pero esa opción fue rechazada inmediatamente cuando se miró al espejo, ella se veía mal, gorda para lo que debería estar, así que descartó la opción y siguió pensando en la lista pero por mucho que siguió pensando en la lista, pero no se le ocurría nada.
 Nathan por su parte no sabía que pensar, ¿quería o no quería a Marie? , algunas veces pensaba que si cada vez que la veía pero luego pensaba que no, de tenía que aclarar, veía su cintura y sus curvas bien definidas, sus ojos claros su risa la adoraba, tenía que poner fin, conquistarla antes de que ella se fuera.
 Pasaron los días y Nathan intento contestar a Marie pero algo había cambiado, ella se estaba alejando, se estaba protegiendo, finalmente el la había perdido, y era demasiado tarde.


Muchas situaciones son así, tenedlo en cuenta.
Un saludo,
Miss Shades Darkness

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